Trámites absurdos
Jueves por la mañana. Me levanto una hora antes de lo normal (ya sé que muchos a esa hora ya estáis levantados, desayunados y camino al trabajo pero a mí me cuesta mucho) para ir a Leganés a hacer unos trámites. Primero, no puedo hacerlos en Fuenlabrada porque, por alguna extraña razón, eso aquí no se tramita. Pues estupendo.
Llego a las oficinas del organismo correspondiente (la Seguridad Social) y, después de esperar cola, llego hasta la mesa de información.
Becaria - Hola, vengo a hacerme la tarjeta europea
Señora de información - ¿Tienes número de la Seguridad Social?
Becaria - Sí
Señora de información - ¿Trabajas?
Becaria - No
Señora de información - Entonces, ¿eres beneficiaria?
Becaria - Sí, del número de mi padre
Señora de información - Pues entonces me tienes que traer una fotocopia del DNI de tu padre y esta autorización firmada
Becaria - ¿En serio? [me salió del alma]
Señora de información - Sí, en serio
Y cogí la autorización, pedí un justificante para el curso de Avid y me fui de allí pensando por qué, si soy mayor de edad y tengo mi propio número de la Seguridad Social desde los 19 añitos, necesito la autorización de mi padre para conseguir una tarjetita azul.
Viernes por la mañana. Me despierto un poco antes que el resto de los días y, a ver la hora en el despertador, suelto una retahíla de palabrotas. Ya tendría que estar casi en la Seguridad Social para intentar al menos pasar del mostrador de información al interior de la oficina. Me visto deprisa y corriendo, me lavo los dientes, cojo la mochila con todos los papeles pertinentes y salgo a la calle dispuesta a volver a casa con mi tarjetita azul.
Una vez en el metro, tengo que elegir entre la economía (ir en Metrosur de Fuenlabrada a Leganés, pasando por unas 14 paradas) y la rapidez (ir en Metrosur una parada hasta la estación de Cercanías y coger allí un tren que me lleva a Leganés en tres paradas). Viendo la hora que es, me decido por la rapidez y sacrifico un té del infierno (cuesta lo mismo que un viaje en tren) para poder llegar allí lo más cerca posible de las nueve de la mañana (si puede ser antes, mejor).
Pierdo el metro y en la estación de Cercanías me han movido el tren de vía. Afortunadamente, llego a tiempo al otro lado de la estación y puedo estar en la Seguridad Social a las 09:05 (GMT+1). La cola sale del edificio y llega casi hasta la esquina. Después de 20 minutos esperando, me dan mi número. Genial, sólo tengo a diez delante.
Espero media hora, en la que veo que los baños están cerrados con llave y sólo pueden entrar los funcionarios y a una mujer hablando por el móvil a menos de dos metros de un cartelote que dice que, por el bien de todos, apagues el teléfono durante la espera. Cuando llega mi turno, compruebo que la funcionaria que me atiende es multitarea: tramita mi tarjetita azul con toda celeridad y además ayuda a la señora de la mesa de al lado a enfrentarse a un sujeto que llevaba todo el libro de familia modificado con tippex (tiene que haber de todo).
Vuelvo al curso de Avid feliz con mi tarjetita azul (y con otro justificante para el profe) y, después de ver el 20% de una película de submarinos en alemán con subtítulos en inglés, me voy a casita a enviar todos los papeles necesarios (escaneado de la tarjetita azul inclusive). El lunes sabré si han llegado (que más vale que lleguen, porque la fecha límite es el martes 31).



Manolito MrBlogger dijo
Seguro que si. Y mientras tanto, pásate por mi blog, que está bien para pasar el rato y eso...
29 Marzo 2009 | 11:49 AM