Como ya sabréis muchos de vosotros, ayer fui a una entrevista de trabajo. Os la contaré por capítulos, que es más ameno.

CAPÍTULO 1: PRE-ENTREVISTA

Becaria - Joé, a ver qué me pongo para la entrevista de esta tarde
Hell's Tea - A las entrevistas hay que ir presentable. Tienes que vestirte bien, ponerte tacones, maquillarte...

Ya en casa, hago caso a Hell's Tea. Me pongo falta, tacones, me hago la raya del ojo (eso para mí ya es mucho). Y, ya de paso, busco trabajos anteriores que no me dé vergüenza mostrar.

CAPÍTULO 2: CAMINO A LA ENTREVISTA

El recorrido es fácil: metrosur hasta estación de Cercanías, tren a Atocha, metro a Tirso de Molina. Una vez en la L1, me meto en un vagón hasta arriba de gente, entre una chica medio dormida (¿se estará medicando?) y un oso grizzlie de 1,90 con traje de raya diplomática. El oso grizzlie con traje de raya diplomática es lo único que me separa de la puerta, verás tú para salir.

Salgo del vagón de metro y veo que los nombres de las calles a las que van las posibles salidas no coinciden con el planito que imprimí en el callejero de Páginas Amarillas. Me da por mirar a la pared y veo que no estoy en Tirso de Molina, sino en Antón Martín. Empiezo a hiperventilar y vuelvo al arcén a esperar al siguiente metro.

En el siguiente metro, hay una señora septuagenaria con perilla y bigote que me mira inquisitivamente. Llegado el momento de bajar (esta vez en la parada correcta), la señora me empuja y, al ver que no me muevo, decide preguntarme si me voy a bajar. Le contesto que sí y me vuelve a mirar inquisitivamente.

CAPÍTULO 3: LLEGAMOS A LA ENTREVISTA

Dejando al margen que los planitos de Páginas Amarillas dejan mucho que desear en cuanto a ubicación de direcciones se refiere, consigo llegar (no sin cierta dificultad) al lugar de la entrevista. Tengo que llamar dos veces al telefonillo porque la puerta del portal (de madera maciza y con un peso aproximado de 37 toneladas) no se quiere abrir a la primera. Una vez allí, una señora muy maja me pregunta qué hago ahí y llama al entrevistador. Me siento a esperar.

CAPÍTULO 4: LA ENTREVISTA

El entrevistador llega. Al ver cómo viste me alegro, porque podré ir al trabajo con vaqueros rotos si me da la gana. Además es simpático. Me enseña cómo es la publicación, hablamos de trabajos anteriores que he tenido, qué me tocaría hacer si me contratan, el tipo de contrato, el sueldo, los horarios y otras cosas de interés. Luego hacemos un tour por la redacción, en la que sólo hay tres personas porque esta semana no publican (cosas del puente). Flipo con los ordenadores que tienen y considero la posibilidad de mangar un teclado (pero la descarto rápidamente).

Después de todo esto volví a casa y me tiré hasta que me acosté explicándole a todo el que preguntaba cómo fue la entrevista.