Mi querida apañera Hell's Tea lleva más de una semana diciéndome lo friki que soy. La verdad es que yo no creo que sea para tanto, conozco personas con un nivel de frikismo mucho más elevado y les va bien en la vida.

Todo empezó hace mucho tiempo en una galaxia muy lejana, cuando tuvimos que resumir Star Wars (episodio IV: una nueva esperanza) en 10 minutos. El resumen final incluye alguna escena prescindible para el desarrollo de la trama, como la condecoración del final. Esto hizo que tuviera que escuchar varias veces la frase "qué friki eres". Oye, que tampoco tengo un sable láser en el mueble de la tele ni un Mr. Potato vestido de soldado imperial. De hecho, creo que ninguna de mis posesiones está relacionada con Star Wars.

El siguiente hecho fue mi reciente adicción a una serie llamada 'The big bang theory'. Creo que Drenas (otro que no se cansa de decirme lo friki que soy, a pesar de ser informático) estará de acuerdo con esto. A ver, soy medio de Comunicación Audiovisual, está en mi naturaleza ver series. Esto sí que puede ser grave, porque el otro día me sorprendí a mí misma cantando la cabecera de la serie...

Y ya lo que me ha rematado es la práctica que estamos haciendo esta semana. Se trata de montar un par de secuencias de un corto. El problema no es el corto en sí, sino el atrezzo. Entre varios deuvedés, un peluche de Hulk (ése para Hell's Tea) y unos spaces invaders para pegar en la pared, he podido identificar un peluchito muy mono de Jack Skellington ('Pesadilla antes de Navidad', por si alguien anda un poco perdido).

El problema no es identificarlo. Ni que me guste y me den ganas de atracar una Fnac (estoy en paro y seguro que no es barato). El problema es que le he hecho a Hell's Tea una enumeración detallada de algunos artículos de merchandising que forman parte de mi vida cotidiana, como argumentación a por qué me gusta el peluchito. Y entonces sí que me ha dicho (y no sin algo de razón) "pero qué friki eres".