No se puede decir que lo nuestro fuera un amor a primera vista pero, desde el primer momento, encajaste con mi personalidad. Al principio apenas me fijé en ti, aunque me llamaste la atención, eso no se puede negar. Seguí viéndote, me acerqué más y empezaste a gustarme. Y tomé una determinación: la próxima vez, cuando mis circunstancias lo permitieran, me lanzaría. Pero no fue posible.

Tras este intento frustrado, te busqué, intenté coincidir contigo, siempre sin resultado. Hasta que un día, de pronto (y no sin cierta ayuda), ocurrió. Ya te tenía. La afición por viajar es algo que nos une, por lo que me gustaría hacer un viaje contigo algún día. Quizá a Edimburgo (que llevo tiempo queriendo ir) o a alguna ciudad centroeuropea, que me gustan mucho.

Por supuesto, estoy hablando de mi nueva maleta.

¿O ya pensabais que me había vuelto loca y me había enamorado de repente?