Hace miles de milenios (weno, algo menos), cuando los chinos les pusieron nombres y temas los años, no pensaron que en 2009 podría haber una crisis (palabra que no suelo utilizar, porque en mi casa estamos igual que siempre). ¿Y esto a cuento de qué viene? Pues me acabo de enterar de que acabamos de entrar en el año del buey (buey de campo, el de los chuletones de medio kilo), que también es el año del trabajo. Fíjate tú qué cosas. A lo mejor el primer año del buey no había paro y todo el mundo tenía trabajo. O a lo mejor ocurre algo por estar en el año del buey

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- Becaria, ¿y a mí qué me importa en qué año chino estemos?

- A ti nada, porque no naciste el año del buey.

- ¿Tú naciste el año del buey?

- Pues sí, nací el año del buey.

- ¿Y estás en paro?

- Que te *****

- Ya me gustaría pero no hay manera

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Pues sí, amiguitos, nací el año del buey (echad mano del cálculo mental y sabréis mi edad). Eso significa que, para bien o para mal, 2009 va a ser mi año. De momento, me ha cundido poquito (algo sí pero para estar casi en febrero vamos escasos de logros). Yo no soy mucho de hacer propósitos de año nuevo pero está claro que este año tengo que hacer algo, me guste o no. No lo digo yo, lo dice el calendario de los chinos, que son una cultura ancestral y muy sabia. Así que, para empezar bien el año del buey, he ampliado mi búsqueda de empleo unos pocos miles de kilómetros. Aún queda para que la búsqueda llegue a China.