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La Coctelera

Soy becaria (en Berlín)

cada vez me voy más lejos

10 Septiembre 2008

La República Independiente de los muebles escandinavos

Pues sí, lo habéis adivinado: he estado en Ikea. Mi madre quería comprar dos marcos muy grandes para unas láminas muy grandes (tamaño A3). La historia es que mi progenitora no sabía que regalarle a mi informático particular por su cumpleaños y ha decidido enmarcar dos páginas del periódico en el que trabajo hechas de mentira con fotos de él. La participación de mi madre en el regalo es puramente económica, porque yo he hecho las páginas, he ido a por los marcos y, ya que estaba, lo he envuelto todo.

El caso es que había que comprar los marcos y, como tengo un horario estupendo (hoy entro a las 18:00 y salgo a la 1:00 gracias a nuestra selección y a la de Armenia), me ha tocado a mí. He cogido el abono transporte y me he metido en el metro en busca del Ikea más cercano. No se puede decir que el Ikea esté muy cerca del metro, la verdad, así que me ha tocado andar un ratito.

Cruzar la puerta del Ikea es como entrar en un universo paralelo en el que hasta la escobilla del wáter tiene nombre propio. No sé si la gente se fijará en los nombres de las cosas pero a mí me hacen mucha gracía. Billy (la estantería) y Mikael (la mesa del ordenador) ya son como de la familia. Bueno, yo quería comprar a Carlos, que tenía bandeja para cedés, pero a mi madre le gustó más Mikael porque ocupaba menos espacio. No sé quién se dedicará a ponerles nombre a estas cosas pero no debe de cobrar mal.

De pronto, he visto que había un montón de gente. Demasiada para ser un miércoles laborable por la mañana. Pero allí estábamos todos. He cogido mi bolsita amarilla y he buscado los atajos. No me iba a mirar toda la exposición de sofás, camas, muebles de cocina y baños para comprar unos marcos de fotos. También había unos carritos amarillos muy monos en los que se pueden enganchar las bolsas pero he decidido que para dos marcos no merecía la pena.

Abriéndome paso entre la multitud, he conseguido llegar a la zona de la decoración de pared (creo que se llama así). Vamos, donde los cuadros y los espejos. Hay que buscar uno que sea bonito y económico. Después de mucho dilucidar, me quedo con dos posibilidades: el marco Fringsklins y el Rumfsjins (qué difíciles son los nombres suecos). Al final, me he quedado con el Rumfsjins, que me ha gustado más. Ahora, a buscar la medida apropiada.

Como soy muy apañada, me he llevado una hoja tamaño A3 para medir los marcos. Finalmente, he acabado cargando con dos marcos Rumfsjins de 40x50 cm, que ocupan un webo y pesan un cojón. Me cuelgo la bolsita amarilla y sigo mirando cuadritos. Una señora me ha atropellado el pie con el carrito amarillo. Con el hombro izquierdo ligeramente descompensado y el pie dolorido, he decidido que necesitaba uno de esos, así que he intentado volver a coger uno.

Aquello era peor que los 3.000 m obstáculos. Que si una señora, que si un niño, que si una vieja con un carro que se para en mitad del pasillo. Una chica me agrede con un paquete de cajas. Un señor voluminoso se para en medio de la sección de bombillas de bajo consumo. ¿Pero qué hace comprando bombillas de bajo consumo en una tienda de muebles? Y ya lo que me faltaba: una familia, en pleno, reunida en el pasillo central (padre, madre, niño y abuela).

Encuentro los carritos amarillos, cargo la bolsa y vuelvo a pasar de nuevo la odisea de niños, viejas y familias. Y, ya que vuelvo a pasar por la zona de los marcos, me cojo dos Rumfsjins de 14x14 cm, que me han gustado mucho. Ahora mismo estoy mirando el puto marco de 14x14 cm pensando de dónde saco yo algo de 14x14 cm que pueda poner dentro.

Abandonada la zona de compra, viene lo mejor: la caja. Están todas hasta arriba de gente. Con lo bien que se estaba en agosto, que no había que hacer cola en ningún sitio porque no había nadie. Como están todas igual de llenas, me quedo en la más cercana (mismamente). Allí vuelvo a encontrarme con la señora que me ha atropellado el pie y con la familia que ha bloqueado el pasillo central de la zona de iluminación (padre, madre, niño y abuela).

Cuando llevo ya un buen rato parada en caja me da por pensar. ¿Por qué todas las colas avanzan menos la de mi caja? Me cambiaría pero como lo haga esto va a empezar a avanzar. De pronto, la mujer que tengo delante se va a otra caja en la que alguien la estaba esperando. Por eso está esto tan lleno ¿no? Eso es trampa, que yo he venido sola y no puedo repartirme por varias cajas.

De pronto, se hace la luz: abren la caja para pago con tarjeta. Estupendo, para allá que voy. He pasado de ser la octava a ser la segunda. Y me he librado de la señora que me ha atropellado el pie y de la familia que compra unida (padre, madre, niño y abuela). Un chico muy majo, con pinta de sueco (pero que sería como mínimo de Alcorcón), me ha cobrado los cuatro marcos Rumfsjins y me he marchado.

Muy bien, ahora toca volver al metro. Y aquí no hay carrito amarillo que valga. He pensado varias opciones. La más coherente, robar un carro de los que había en el aparcamiento y llevármelo en el metro hasta Fuenlabrada. Lo malo es que los señores del metro no me iban a dejar. También me daba un poco de reparo mangarle un carro a una pobre empresa multinacional que se forra vendiendo marcos Rumfsjins de varios tamaños a pringadas como yo, así que lo he hecho a la antigua usanza: cargando con la bolsa.

Para terminar la divertida mañana, el metro me ha recibido con las escaleras de bajada averiadas. Mira, ya me da lo mismo, yo me voy a mi casa como sea. Menos mal que me he comprado un paquete de galletas suecas de naranja, que a mí estas cosas me dan mucha hambre.

servido por soybecaria 7 comentarios compártelo

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Manolito MrBlogger

Manolito MrBlogger dijo

Becaaaa! solo a ti se te ocurre no llevar carrito. ¡Aunque solo compres un paquete de postaleees!. Y claro, llevabas todos los marcos en el mismo hombro, te levantarías al día siguiente como la torre de Pisa. ¡Hay que compensar! ¡ahora cuatro días con el bolso en el otro hombro!.

Y tu no te cortes, empuja el carrito y la gente ya se apartará. Quizá no el primero ni el segundo, pero desde que hayan un par de víctimas y se corra el rumor...

11 Septiembre 2008 | 10:01 AM

soybecaria

soybecaria dijo

Hombre, tampoco era para tanto. Hoy no me he levantado tan mal. Bueno, un poco sí pero porque anoche salí de trabajar a la 1:00, no por los marcos Rumfsjins. Espera que mañana no me toque volver, porque a mi madre se le ha antojado un cuadro para el salón.

11 Septiembre 2008 | 11:02 AM

Mamen

Mamen dijo

Es que lo del Ikea es mortal, te tiras horas dando vueltas (como aquello es tan grandeeeeeeeeeeeee) para comprar una chorrada.

¿Y qué hacía ahí tanta gente? ¿no trabajan? No, si sólo los pringados estamos levantando el país, si es que...luego dicen que hay crisis.

Aparte que... (vaya, me ha interrumpido el jefe y ya no sé lo que iba a decir, si es que así no se puede bloggear).

11 Septiembre 2008 | 12:39 PM

soybecaria

soybecaria dijo

No, Mamen, vueltas no di. Es lo que tiene haber ido tantas veces, que ya te conoces los atajos. Tampoco es que compre mucho, pero más de una vez me he metido a hacer tiempo antes de entrar en el cine o de cenar.

Yo también me pregunto que hacía allí tanta gente. Supongo que serían amas de casa, jubilados y gente con turno de tarde (como yo). Y no me hables de levantar el país, que ayer me tocó levantarlo hasta la 1:00 (a ver el país que hacía levantado a esas horas).

Y nada, ya volverás cuando te acuerdes de lo que querías poner. Si es que eso de bloguear en el trabajo es un vicio muy feo.

11 Septiembre 2008 | 02:10 PM

manolito MrBlogger

manolito MrBlogger dijo

La gente se junta para cualquier cosa. Tu dices: "que parece que la gente va mucho a ese sitio" y ya cualquier persona piensa inmediatamente que habrá que ir, porque algo tendrá.

Eso si, si hay gente es un buen indicio. Desconfíen de los bares que siempre están vacíos, por muy bonitos que parezcan (o son malos o te clavan o las dos cosas).

11 Septiembre 2008 | 10:49 PM

soybecaria

soybecaria dijo

Que también hay sitios que están hasta arriba y te clavan o son malos (o las dos cosas).

11 Septiembre 2008 | 11:03 PM

Manolito MrBlogger

Manolito MrBlogger dijo

Pero están de moda. Eso ya hace que automáticamente sean caros. Y tu sabes muy bien que las cosas que se suelen poner de moda dejan mucho que desear a corto-medio plazo. A largo plazo, siempre.

12 Septiembre 2008 | 01:24 PM

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y tampoco hay mucho más que decir, creo que el título de mi blog habla por sí solo.

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