Pero interna en el psiquiátrico, que a este paso y con estos horarios me voy a volver loca. Aunque trabajo en "la redacción de la felicidad", donde la vida es maravillosa y todo el mundo es feliz, se me están moviendo otra vez todos los horarios, como cuando sustituí a la chica que estaba de baja porque le había salido algo en el culo. Entro a la misma hora y llego a casa un poquito más pronto (¿cuarto de hora?). La diferencia es que ahora no ceno hasta que no llego a casa (allí teníamos el comedor ése, donde te ponían cosas que nadie en su sano juicio se comería por gusto). Como yo soy de naturaleza devoradora lo paso fatal. He pensado llevarme unas mandarinitas o unas galletas pero se me olvidan todos los días.

Un día de estos vamos a tener un disgusto, porque voy a morder a alguien en el metro o en el tren y la vamos a liar. Entonces será cuando me internen en el psiquiátrico. Al menos espero que mi familia, mi novio y mis amigos vengan a verme, que, aunque los manicomios no sean aburridos, viene bien ver a tus seres queridos (o lo que sean) de vez en cuando. ¿No?

¿Qué haría una becaria como yo en un manicomio? Con lo pringada que soy, fijo que sigo siendo becaria allí dentro. Pues qué bien. Porque una cosa está clara: yo no sería como los locos esos que se creen Napoleón (por lo visto, todos los manicomios tienen uno). Eso sí que tiene que molar. Lo malo es que, como los locos van a su rollo, seguro que todos pasan de Napoleón. Pero bueno, Napoleón era una persona con mucho ego. Era bajito, sí, pero tenía mucho ego.

Yo no, yo sería la becaria del manicomio. Vendrían los locos de ingreso indefinido y me dirían lo que me toca hacer ese día. Por ejemplo "becaria, hoy eres una vaca" y ese día me tocaría ser una vaca. O una cabra. O un reloj de cuco. O me podría tocar estar todo el día sin hacer nada porque ya han vuelto todos los locos de vacaciones y no hay trabajo para mí. Lo bueno es que a los dos meses me largarían del manicomio y se quedarían allí todos los indefinidos. Mejor, que seguro que la comida de los manicomios se parece bastante a la del comedor del pánico.