El maravilloso mundo de los proyectos de fin de carrera (vol. III)
EL PROYECTO DE UNA DE TANT@S
A petición de la becaria seguiré con otra historia sobre el maravilloso mundo de los proyectos de fin de carrera. En mi caso, he conseguido tener las 3 tutorías obligatorias antes de que acabara el curso. El problema es que, tras la última, se podría decir que vuelvo a estar como al principio, es decir, en un mar de dudas.
Ya me costó encontrar una idea algo decente para lo que quería hacer (ideación de una serie para televisión) pero lo mejor vino después, cuando quise encontrar alguien que me tutorizara. Todas las profesoras que tienen algún conocimiento del asunto estaban ya más que saturadas con demasiados alumnos o, al menos, decían que lo estaban… El caso es que, después de ser rechazada por tres, me tuve que resignar (igual que esta persona) a tener como tutor a uno de los encargados de la asignatura.
En la primera tutoría, le planteé la idea y me dio a entender que podía servir si lo trabajaba bien. Lo que no le gustó tanto fue el nombre que le había puesto a un personaje ya que, a su parecer, era nombre de prostituta y consideraba que había sido cruel ponerle ese nombre. Como es quien me va a poner la nota, para la segunda tutoría la muchacha ya tenía otro nombre con menos connotaciones.
En la segunda, vio que había avanzado mucho con el proyecto así que se dedicó a hacer tambalear la base de la serie y a pedirme justificación hasta de por qué cada personaje tenía ese color de pelo o por qué se llamaba de esa manera. Lo que no tenía razón de ser debía cambiarlo.
Ya en la última tutoría, se mosqueó porque no le llevé impresas las 50 páginas que tenía hechas, sino que le enseñé un esquema detallado con lo que había cambiado desde la pasada tutoría. No conforme con eso, volvió a pedirme justificación y a cambiar cosas que, en un principio, parecían estar bien.
Conclusión: no ha respondido a ninguna de mis dudas (normal, teniendo en cuenta que no tiene ni idea de televisión ni series) y ha hecho que dude en las pocas cosas que tenía claras desde el principio, así que tendré que pedirle una nueva tutoría a la vuelta de vacaciones.
También hay que decir que todo esto ha estado acompañado de constantes interrupciones con llamadas al teléfono, esperas en el pasillo porque llegaba tarde y charlas sobre cómo va su rodilla pocha (por la que ya suspendió una semana entera de tutorías) o la operación bikini. Eso sí, me tengo que alegrar porque a algunos compañeros les ha dado plantón en más de una ocasión.



Manolito MrBlogger dijo
No voy a preguntarte el nombre porque seguro que alguien viene detrás y lo hace :D. Paciencia, que es la madre de la ciencia. Será un poco duro aguantar todas las tocadas de narices, pero podrás hacerlo. Lo de los cambios de las cosas que no entiende que estén bien, mientras tenga una justificación razonable lo entiendo. Ahora, si no sabe decirte porqué una cosa esa persona considera que está mal, habrá que pensar que lo dice de manera subjetiva y no objetiva, y estaría influyendo negativamente en el proyecto. ¿Por cierto, qué tiene de malo que un personaje de una serie sea una puta? ¡Si eso es bueno! en todas las series que se precie ha de haber un negro, una puta, una pareja homosexual (o una de gays y otra de lesbianas), un policía retirado (también vale en activo, pero no sería lo mismo) y un pícaro (que puede ser un ladrón de baja estofa o un chicuelo con las manos largas), así como un drogadicto, una maruja (al menos) y un pijo o pija. El resto pueden ser secundarios normales, que interpreten el papel de ciudadano de clase media.
6 Julio 2008 | 11:54 PM