Nos ponemos al día. Parte I: "Fratricidio"
¡He vuelto! Ya parece que estoy algo menos agobiada y las cosas van un poco mejor. Además, ayer mi padre me regaló dos libros en la Feria del Libro, que comprarse cositas nunca está de más. También me regalaron un jaboncito con forma de pez en la cena de la Escuela Oficial de Idiomas. No había amigo invisible ni nada de eso, es que una compañera se va a vivir a Bélgica por tiempo indefinido y nos compró un jaboncito a cada uno.
Pero vamos a lo que nos interesa: ponernos al día.
En la Universidad, siempre nos han dicho tres cosas:
1.- Que demos gracias por estar en una universidad así (donde tenemos tres estudios de radio para tres carreras y tenemos que compartir un trípode entre nueve)
2.- Que somos la elite (los cojones vamos a ser la elite pero aún así hay gente que se lo cree)
3.- Que somos muy competitivos
No sé si seremos competitivos o no. El caso es que, desde el principio de los tiempos (octubre de 2003), los profesores han fomentado (de forma directa o indirecta) la competitividad. Hay gente que se lo toma en serio y entra al trapo de forma sana (lo que viene siendo currando y esforzándose), hay gente que se dedica a hacer trampas o poner zancadillas para quedar por encima del resto (si soy sincera, más las trampas que las zancadillas, que de las últimas apenas he visto alguna) y los hay que pasamos de movidas y optamos por hacer las cosas lo mejor que podemos, con el único objetivo de marcharnos ya de una puñetera vez.
Yo creía que sólo fomentaban la competitividad en la universidad pero parece ser que la cosa llega más lejos. La semana pasada, me presenté a las pruebas para trabajar en un grupo de comunicación bastante grande y conocido sobre todo por uno de sus medios de prensa escrita. Y hasta aquí puedo leer, que quiero seguir siendo anónima. La prueba en cuestión empezó a las 8:30 de la mañana un domingo y para mí termino a las 12:00 (aún había gente allí cuando me marché).
Nada más llegar, nos fueron colocando en mesas y el señor que explicaba las pruebas nos dio un discurso muy reconfortante:
"Hay cerca de 100 plazas y os habéis presentado 300. Eso significa que las dos personas que tenéis a vustro lado son vuestros competidores más directos. Si alguien os pide que le chivéis una respuesta, allá vosotros pero recordad que estáis compitiendo con esa persona por un puesto y que esa respuesta puede hacer que vosotros os quedéis fuera y la otra persona entra". Todo eso después de decirnos "sí, la prueba es difícil, porque la he hecho yo y hay respuestas que no me sé" y de advertirnos que, como te equivoques, tienes un punto negativo. Esto es para que empecemos con alegría e ilusión ¿no?
Salí de la prueba pensando "soy lerda". Para sentirme un poco menos lerda, me dirigí a una mesa donde tenían todos los periódicos de esa mañana y rapiñé tres diarios y dos suplementos. Bueno, al menos he sacado algo de las tres horas y media de sufrimiento. Luego en la calle me di cuenta de que yo no era la única lerda que se había presentado a la prueba, porque todos los potenciales becarios con los que hablé se sentían igual que yo. Una de dos, o es cierto que la prueba era jodida (además de larga que te cagas) o es que somos todos lerdos.



Manolito MrBlogger dijo
No eres lerda, ni lo es nadie de por ahí. A mi prima, que es un coquito y estudia medicina, le pasó igual en toda su preparación para el mir. Que si nerviosa, que si las preguntas eran realmente jodidas, que si malos rollos entre alumnos, etc, etc. Vamos, que lo de la competitividad extrema es algo más o menos común, y lo de las pruebas hechas para que la gente deje los papeles lo más en blanco posible también.
8 Junio 2008 | 05:04 PM