Jet lag
Pues sí, amiguitos, tengo jet lag. ¿Por qué? Pues por la sustitución que estuve haciendo y de la cual aún (cuatro días después de que terminara) no me he recuperado. El mayor problema era el horario, de 4 de la tarde hasta medianoche (que siempre salíamos más tarde porque tú te vas cuando esté todo terminado, no cuando llega tu hora).
La mayoría de los días compensaba este estupendo turno no haciendo caso al despertador y saltándome la primera clase (cuando la primera clase lo permitía). Por esta razón, me acostumbré a llegar tarde a casa, a acostarme tarde y a no madrugar y se me trastocaron todos los horarios.
Parecerá una tontería pero el otro día, a las 3 de la mañana, estaba corrigiendo la ortografía y la gramática de la memoria de una práctica sobre el problema de los N-cuerpos. Eso sí, no me preguntéis de qué va el problema de los N-cuerpos, porque yo soy de letras (bastante que comprendí qué significa NP completo). Eso ya a los informáticos, que con todos los que hay seguro que tenéis alguno cerca.
El miércoles, mi último día de trabajo, no pude saltarme la primera hora. Entre otras cosas, porque el profesor que da esa clase es mi tutor del proyecto de fin de carrera y me conoce. Nunca he sabido si es bueno o malo que un profesor te conozca pero para lo que me queda de carrera ya no lo voy a averiguar. La cosa es que, entre que por la mañana voy a clase y por la tarde-noche del día anterior trabajé, que llegué a mi casa a las mil (y me acosté a las mil y media) y que había madrugado, no tenía muy buena cara.
Si a eso le sumamos que por la mañana no me peiné, que llevaba una camiseta guarra de los Ramones, unas Converse sucias y unos vaqueros guarros y que, además, no se me ocurrió nada mejor que donar sangre, os podéis imaginar en qué lamentable estado me encontraba a segunda hora. Fui al baño, me miré en el espejo y la impresión que me di fue que parecía que me había escapado de una clínica de desintoxicación.
En ese momento, me di cuenta de que tenía que hablar con alguien del trabajo para que me dijeran hasta cuándo tenía que seguir yendo a cubrir a alguien que ya no estaba de baja (había vuelto el lunes y ya era miércoles). Llamé pero pasaron de mí. Cuando llegué al trabajo, antes de sentarme pregunté. A media tarde ya me llamaron para comunicarme que era mi último día y preguntarme si necesitaba algo, qué tal y todas esas cosas.
Ahora sólo falta que me paguen pero creo que para eso tendré que esperar hasta junio.


Manolito MrBlogger dijo
Pues espero que tras tanto sacrificio al final recibas tu justa recompensa, y si se muestran generosos, mejor que mejor.
18 Mayo 2008 | 02:30 PM