Como ya no tengo que trabajar los fines de semana y además cometí el grave error de comprarme una cámara de vídeo (una mini DV normal y corriente de oferta del Mediamarkt, que los becarios no acumulamos tanta riqueza), ahora me toca enfrentarme a los encargos de amigos y familiares. Por esta razón, tengo a medio montar (ni medio, sólo tengo dos secuencias) un fin de semana en Londres, entre otras cosas.

Aprovechando esta circunstancia, mi padre me dijo ayer "Te coges la cámara y te vas al teatro municipal a grabar a tu madre". Mi madre no hace teatro ni nada de eso, se apuntó a sevillanas en un colegio y ayer actuaban todos los de baile. Vale, me voy para allá. ¿En qué orden salen? "Los terceros". Ah, bueno, si es el tercer baile no hay problema y no me tengo que quedar allí hasta el final.

Y llegamos al teatro. Creo que en el vídeo sale todo el rato la coronilla de un señor calvo, porque el hombre no hacía más que ponerse enmedio. Y al final el grupo de mi madre no salía en el tercer baile, sino en el tercer bloque, después de la danza clásica y de los bailes regionales. La danza clásica tiene un pase, porque por lo menos es algo que queda bonito. Pero los bailes regionales... es que a mi la jota me da risa floja y la lagarterana ya ni te cuento ("lagarteraaaanaa todas veniiiiimos todas de Laaagarteraaaaa").

Total, que dos horas después sale el grupo de mi madre. ¿Dónde está esta mujer? Si va de naranja, la tendría que ver. Madre mía, parece una fiesta temática del reparto de los 300. No la veo... ¡Ahí! Joder, la han puesto en la cuarta fila. Es la mujer de naranja y amarillo (pa' que se la vea bien) con un florón naranja enorme en la cabeza.

No sé si prefiero estas cosas o al gato que sobrevivió. Bueno, al menos por el gato me pagaban. Después de aguantar estoicamente (y sin quejarme) tres horas, mi padre no me invitó ni a un triste café. Pues la próxima vez grabas tú, hombre.

Estoy empezando a temer que después de esto me hagan grabar bodas, bautizos, comuniones y demás celebraciones familiares. Aunque, de momento, no va a haber ni bodas ni comuniones. Y para los bautizos aún falta, que los críos aún no han nacido (aún son del tamaño de caballitos de mar).